Durante los días jueves 19 y sábado 21 de marzo realizamos dos sesiones del taller de mapas mentales en el Laboratorio de Ideación – El de los Zapatos Rojos, un espacio donde nos reunimos con personas que tenían algo en común, un sin número de ideas con la necesidad de ordenarlas mejor.
Más que un taller sobre una herramienta, lo que vivimos fueron espacios para pensar distinto. Trabajamos los mapas mentales no como un resultado bonito o visual, sino como una forma de organizar la mente, darle estructura a lo que pensamos y poder tomar decisiones con mayor claridad.
A lo largo de las sesiones se hizo evidente algo interesante. Hoy es muy fácil pedirle a una herramienta artificial que resuma información o que organice contenidos en segundos, pero eso no necesariamente significa que estemos entendiendo lo que estamos pensando. Y ahí es donde el ejercicio cobra sentido.
Volver a construir las ideas desde cero, a mano, con colores, obligó a los participantes a hacer algo que normalmente se evita, detenerse, conectar conceptos y darle forma a lo que realmente se quiere hacer.
Lo valioso no fue el mapa final, sino el proceso. Ver cómo las ideas pasaban de estar dispersas a tener una estructura clara, cómo proyectos que estaban en la cabeza empezaban a tomar forma y cómo decisiones que parecían complejas se volvían más manejables.
También se generaron conversaciones interesantes. Personas en momentos distintos de su vida y su trabajo llegaron con preguntas diferentes, pero con otras similitudes, cuando hay claridad mental, todo empieza a ordenarse.
Los asistentes se fueron con la sensación de que estos espacios siguen siendo necesarios. En un mundo donde todo va rápido y donde la información sobra, aprender a organizar lo que pensamos se vuelve una ventaja real.